Arte y Color nació en 2016 con un sueño muy simple: crear cosas bonitas que hicieran feliz a quien las recibiera.
Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento, con muchas ganas y pocos recursos, fue creciendo gracias al cariño de cada persona que confió en nuestro trabajo y decidió acompañarnos en este camino.
Soy Day, creadora y fundadora de Arte y Color. Desde el primer día he puesto el corazón en cada producto, buscando que cada cuaderno, planner, libro o detalle refleje el amor con el que fue creado.
Pero este proyecto nunca ha sido solo mío.
A mi lado siempre ha estado Manuel, mi esposo, quien ha sido mi mayor apoyo en cada etapa. Ha estado presente en los días de alegría, pero también en los momentos difíciles, recordándome que los sueños se construyen con paciencia, trabajo y mucha perseverancia.
Nuestra familia también es parte de esta historia. Junto a nuestros hijos, Manuel, Gaspar y Joaquín, hemos aprendido que un emprendimiento también puede crecer desde el hogar. Ellos han visto este proyecto desde pequeños, ayudando cuando hace falta, celebrando cada logro y entendiendo que detrás de cada pedido hay horas de dedicación, creatividad y mucho amor.
Y luego llegó Fernanda, nuestra querida Conchita.
Nació en plena pandemia, justo en un momento en el que pensamos que quizás Arte y Color ya no podría seguir adelante. Fueron tiempos de mucha incertidumbre, pero también de grandes aprendizajes. Su llegada nos dio una nueva razón para seguir luchando y me permitió descubrir que era posible seguir haciendo lo que más amo sin dejar de lado lo más importante para mí: estar presente en la crianza de nuestros hijos.
Desde casa seguí creando, diseñando, imprimiendo, armando pedidos y soñando. Entre risas, juguetes, tareas y largas jornadas de trabajo, Arte y Color volvió a crecer, demostrando que cuando las cosas se hacen con amor, siempre encuentran el camino.
Con el tiempo entendimos que no solo hacíamos papelería.
Estábamos creando espacios para que otras personas también encontraran un momento para ellas mismas. Un lugar para escribir, organizarse, colorear, expresar sus emociones o simplemente disfrutar de una pausa en medio del día.
Así nació una comunidad maravillosa de personas que comparten la pasión por crear. Gracias a las juntitas creativas, que realizamos junto a mi querida socia Alissa, hemos conocido a cientos de colorinas que hoy forman parte de esta gran familia.
Ver cómo nacen amistades, cómo las personas encuentran un espacio seguro para compartir y cómo el arte une a tantas personas ha sido uno de los regalos más lindos que nos ha dado este camino.
Y fue precisamente en una de esas juntitas donde la vida volvió a sorprendernos.
Y entonces llegó Vero. 🤍
A Vero la conocí gracias a estos encuentros que hacemos junto a mi querida socia Alissa. Ella, sin conocernos demasiado, creyó en este proyecto que habíamos formado y comenzó a participar activamente en nuestras juntitas creativas. Poco a poco se fue convirtiendo en una de esas personas que aparecen en el camino y que, sin que uno se dé cuenta, empiezan a formar parte de la historia.
Hasta que un día, en una entrega de unos libritos que había comprado por nuestra página, nos quedamos conversando. Y cuando digo conversando, es CONVERSANDO jajaja. El tiempo pasó volando y no nos dimos ni cuenta de la hora. Hablamos de todo un poco, de la vida, de nuestros proyectos, de nuestras familias y de tantas cosas más. Fue una situación demasiado random, pero hoy miro hacia atrás y pienso que quizás ahí comenzó todo.
Porque Vero tiene una vibra increíble. Es muy chistosa, amable, cariñosa y, sobre todo, una muy buena persona. De esas personas con las que uno siente rápidamente que puede ser uno mismo, reírse de cualquier tontera y hablar durante horas.
Y bueno... Vero llegó a nuestras vidas junto a Mateo, su hijo, que es un seco para la pelota y además un exquisito. 🤍 Y creo que tuvimos química desde el principio, no solamente nosotras, sino también como familia. De alguna manera comenzamos a cuidarnos, acompañarnos y apoyarnos, cada uno desde su lugar, y poco a poco fuimos compartiendo mucho más que una amistad.
Lo curioso es que entre febrero y junio jamás pensamos que este nuevo comienzo llegaría a alegrarnos tanto el día a día. Vero siempre había trabajado en un área completamente diferente a esta, principalmente en el mundo administrativo, y yo llevaba años haciendo crecer Arte y Color a mi manera. Ninguna de las dos estaba buscando necesariamente esto, pero la vida nuevamente hizo de las suyas y nos puso frente a una oportunidad que simplemente sentimos que teníamos que tomar.
Y así, de una manera bastante sorpresiva y quizás un poquito loca —como suelen ser algunas de las mejores decisiones— en agosto de 2026 comenzamos a trabajar juntas en un pequeño taller en el centro de Los Andes.
Y qué lindo ha sido.
Tenemos nuestros horarios, nuestro espacio, nuestras máquinas, nuestros materiales, nuestras ideas dando vueltas todo el día y, por supuesto, muchas conversaciones que comienzan hablando de trabajo y terminan hablando de cualquier otra cosa jajaja. 😂
Es un espacio pequeño, pero para nosotras significa muchísimo. Porque representa todo lo que Arte y Color ha construido durante estos años y, al mismo tiempo, todo lo que todavía soñamos construir.
Además, la llegada de Vero significó también sumar nuevas herramientas y nuevas posibilidades. A todo lo que Arte y Color ya hacía, incorporamos una impresora de corte y tecnología láser, lo que nos permitió ampliar nuestro trabajo de una manera muy significativa.
Hoy podemos hacer muchas más cosas: impresión, corte, grabado, trabajos en láser, productos personalizados y nuevos proyectos que nos permiten llegar no solamente a nuestras colorinas, sino también a emprendimientos, empresas, colegios, instituciones y muchas otras personas que tienen una idea y necesitan a alguien que pueda ayudarles a convertirla en realidad.
Y eso nos tiene demasiado emocionadas.
Porque sentimos que estamos comenzando nuevamente, pero esta vez con todo lo aprendido durante estos años, con nuevas herramientas, nuevas ideas y, sobre todo, con muchas ganas de llegar mucho más lejos.
Hoy Arte y Color sigue siendo ese proyecto familiar que nació en 2016, pero nuestra familia creativa también creció. Manuel sigue siendo una parte fundamental de esta historia, nuestros hijos siguen estando presentes de una u otra manera y ahora Vero y Mateo también son parte de este pequeño mundo que hemos ido construyendo con tanto cariño.
Y creo que eso es lo más bonito de todo: Arte y Color nunca ha sido solamente una tienda o un emprendimiento. Siempre ha sido una historia de personas.
Personas que han creído en nosotros, personas que nos han acompañado, personas que conocimos gracias a las juntitas, personas que se convirtieron en amigas y ahora también personas que terminaron convirtiéndose en parte de nuestro equipo y de nuestra vida.
No sabemos exactamente hasta dónde nos llevará este nuevo capítulo, pero sí sabemos que queremos disfrutarlo muchísimo. Queremos aprender, crear, equivocarnos, probar cosas nuevas, conocer personas, trabajar con nuevos emprendimientos y empresas y, por sobre todo, seguir haciendo las cosas con el mismo amor con el que comenzamos.
Porque aunque hoy tengamos un taller, nuevas máquinas y muchas más posibilidades, seguimos siendo las mismas personas detrás de cada pedido. Seguimos preocupándonos por cada detalle, seguimos emocionándonos cuando algo queda bonito y seguimos sintiendo ese nervio rico cada vez que comenzamos un proyecto nuevo.
Hoy estamos en Los Andes, trabajando juntas, soñando juntas y construyendo algo que hace unos meses ni siquiera imaginábamos que existiría.
Y quizás eso es lo que más nos gusta de esta historia.
Que no fue planeada.
Simplemente pasó.
Una juntita creativa, una compra de unos libritos, una entrega que terminó en una conversación larguísima y, sin darnos cuenta, una nueva amistad que terminó transformándose en una nueva etapa para Arte y Color.
Así que sí... aquí estamos.
Con un pequeño taller en el centro de Los Andes, muchas ideas, muchas ganas y dos mujeres demasiado emocionadas por todo lo que viene.
Seguimos siendo ese pequeño emprendimiento que nació en 2016 con muchas ganas y pocos recursos, pero hoy tenemos más sueños, más herramientas, más manos y más corazones detrás de cada creación.
Y si algo tenemos claro es que queremos seguir creciendo, pero sin perder nunca nuestra esencia.
Crear cosas bonitas.
Cuidar cada detalle.
Hacer las cosas con amor.
Y recordar siempre que detrás de cada compra hay una persona que eligió apoyar un emprendimiento chileno, familiar y ahora también construido entre amigas.
Gracias por acompañarnos desde 2016. Gracias a quienes llegaron después, a quienes estuvieron en las juntitas, a quienes compraron nuestro primer cuaderno, a quienes nos recomendaron, a quienes volvieron y también a quienes recién hoy nos están conociendo.
Gracias por creer en nuestro trabajo, por apoyar los pequeños emprendimientos y por permitirnos seguir haciendo esto que tanto amamos.
Esta historia todavía tiene muchísimo por contar.
Y estamos felices de que este nuevo capítulo lo estemos escribiendo juntas.
Bienvenido(a) a nuestra familia.
Bienvenido(a) a Arte y Color. 🤍
Desde Los Andes, hecho con amor.